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Feliz 2015

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Perrygatos os desea un nuevo año lleno de experiencias

Feliz 2015

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Año nuevo y petardos

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Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema. Sienten que su vida peligra, entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa, si están en la calle, en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

– Intenta esconderse para evitar el problema
– Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos.

Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmar al perro.

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

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Perrygatos os desea felices fiestas

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Una Navidad también para los animales

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Llegan las fiestas navideñas y muchos hogares se engalanan para las celebraciones familiares que están a punto de llegar. En algunas casas con animales (la mía sin ir más lejos), hace tiempo que renunciamos a los adornos navideños ya que, suponían un excelente parque de atracciones para los gatos, con el consiguiente destrozo de todo lo nuevo y, sobre todo, del peligro. Me rendí y ganaron ellos. Pero no todo está perdido y, con unos sencillos consejos, todos podemos disfrutar de la fiesta.

Vistiendo la casa de navidad….

Si vives con peludos y eres de los que no renuncian al placer de vestir de fiesta tu hogar, hay una serie de precauciones a tener en cuenta en estas fechas:

  • Los árboles navideños son una invitación a saltar, trepar o jugar con ellos. Elige aquellos con una buena base estable que evite este tipo de accidentes.
  • Evita las bolas de plástico o cristal ya que, si consiguen tirarlas, al romperse se convierten en peligrosos objetos cortantes. Escoge a cambio las de fieltro o cuerda, menos peligrosas.
  • Las cintas y espumillones brillantes de plástico, pueden producirles asfixia u obstrucciones estomacales e intestinales en caso de ingerirlas. Extrema las precauciones o evítalas si ves que tus peludos se sienten irremediablemente atraídos a intentar jugar con ellas..
  • Las figuritas de los belenes han de estar alejadas del alcance de niños pequeños y animales pues hay algunas de tamaño lo suficientemente pequeño como para ser tragadas y que nos puedan dar disgustos.
  • Los cables y guirnaldas de luces pueden producir asfixia si se enreda con ellos.
  • Evita que juegue, roa o muerda las luces encendidas puesto que podría sufrir una descarga eléctrica y/o clavarse los cristales de las pequeñas bombillas.
  • Siempre que salgas de casa, deja al animal en un lugar seguro, alejado de los peligros y desenchufa las luces para evitar que las muerdan en tu ausencia y te encuentres un disgusto a tu vuelta.
  • Las típicas plantas navideñas como el muérdago, el acebo o la flor de Pascua (Poinsettia) son tóxicas para ellos. Colócalas en lugares donde no puedan acceder los animales.

Dulces y chocolates…

El chocolate contiene un componente que resulta peligroso para los perros, llamado teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, ellos lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.

Se trata de un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína y incoloro e inoloro, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.

Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación aunque bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.

Conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.

Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea.

Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.

Y qué pasa con los petardos y los fuegos artificiales

Aunque a nosotros nos gusten las fiestas, nuestros compañeros de cuatro patas pueden no ser tan amigos de esta celebración. Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema.

Seguramente más de uno habrá visto perros aterrorizados ante algo que no controlan. Entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos. Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

Con unas mínimas precauciones, todos, animales y humanos, disfrutaremos mucho más de las fiestas.

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nª 99 (Diciembre 2013)

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Ideas de juegos para perros

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En el juego con tu perro no vale todo. Cada animal tiene necesidades de juego diferentes en función de la edad, estado físico, energía, etc. y debemos adaptarnos a ellas. Evita abusar de los juegos de perseguir constantemente (pelota o pila-pilla) y refuerza, a cambio, los juegos de pensar, que estimulan su inteligencia y afianzan la confianza.

En este artículo, encontrarás ideas estupendas para motivar, activar, relajar, concentrar y, en definitiva, compartir tiempo de calidad y disfrutar con tu perro.

http://perrygatos.es/artículos/notas-de-interés-sobre-perros/juegos-de-perros/

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Ojo con el chocolate estas fiestas

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Y la recomendación no está pensada en nosotros ni en evitarnos empacho de dulces y kilos de más. Está pensada en nuestros peludos. El chocolate no es bueno para nuestros perros de casa y, si lo dejamos a su alcance (y más estos días que se avecinan de fiesta) nos podemos llevar un disgusto más o menos serio. Lo que nos puede parecer una trastada del perro, se puede convertir en una auténtica tragedia si no conocemos el alcance tóxico que representa el cacao para nuestros perros. El componente del chocolate que resulta tóxico para ellos, es la teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, los perros lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.

La teobromina es un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína. Es una sustancia incolora e inolora, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.

Y aquí el tamaño sí importa. Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación. Bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.

También conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.

Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea. Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. La mayor parte de los signos de toxicidad grave están relacionados con el sistema nervioso central. En cantidades suficientes, la teobromina puede producir temblores musculares, convulsiones, un latido cardíaco irregular, hemorragias internas o un ataque al corazón.

En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.

Seguramente habréis visto que, en las tiendas de complementos para nuestros animales, actualmente hay golosinas sabor chocolate para los perros. Aunque lleven ALGO de chocolate, están formuladas con una cantidad tan baja que no cause reacción pero, en cualquier caso, conviene leer la etiqueta del envase para tener claro cual es la cantidad máxima recomendada en función del peso del animal y no sobrepasarla. Así todos podremos disfrutar del placer del chocolate.

La protagonista de hoy es Kate, una preciosa perrita cruce de Spaniel del 2007. Muy buena y cariñosa, se nota que la vida no se lo ha puesto nada fácil pero, sin embargo ella sigue adelante y agradece cada caricia o gesto amable.

Si te animas a darle un hogar, contacta con dan.asociacion@gmail.

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Preparando la llegada de un bebé a una casa con perro

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Se ha hablado mucho de la llegada de un bebé a una casa con gatos pero, el otro día, una alumna me preguntaba sobre la llegada de un bebé a una casa con perro y, así surgió la idea de escribir sobre el tema.
Para muchos propietarios, los perros han sido sus “primeros niños” pues han disfrutado de una vida llena de atenciones. Ahora les toca ceder espacio al nuevo y hay que ser cuidadosos. Realmente hay mucha confusión sobre cómo debemos comportarnos en esta situación y, ciertamente, un recién nacido en casa supone un gran cambio para toda la familia y, por supuesto, este cambio, también es vivido por nuestros perros. Lo más normal es que el perro acepte al bebé como un miembro más de la familia, un cachorro al que debe soportar y, probablemente, proteger. No hay que temer la curiosidad del animal, y siempre y cuando se guarden las medidas higiénicas y de seguridad, podrá acercarse al recién nacido.
La base del éxito es actuar con naturalidad y, sobre todo, ser coherentes. Nos sentimos ilusionados ante la llegada del recién nacido pero, lo que es seguro es que nuestro perro, está al tanto de que algo sucede. Intuye el cambio y son capaces de detectarlo, incluso antes, que la futura mamá. Lo mejor a mi criterio, es dejarlo participar en todo el proceso. Desde los preparativos dentro del hogar hasta los cambios que atraviesa el cuerpo de la futura madre.
Antes de la llegada del bebé
Los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia deben comenzar siempre unos meses antes del parto, para que el perro no asocie los cambios, con la llegada del bebé.

  • Debemos asegurarnos de que el animal está perfectamente sano, vacunado, y libre de parásitos internos o externos. También podemos repasar las uñas. De ese modo, evitaremos que pueda arañar al bebé si, por accidente, lo tocara con las patas.
  • Antes de que el bebé llegue, deberemos acostumbrar al perro a un horario realista y que podamos mantener una vez esté el niño en casa. Comenzaremos cuanto antes a dar de comer y a disfrutar de los paseos a las horas que estemos convencidos de poder hacerlo cuando el bebé esté con nosotros. El horario casi seguro variará y es mejor que el perro no sufra todos los cambios a la vez, coincidiendo con la llegada del niño.
  • Siempre es bueno acostumbrar al perro a pasar menos tiempo con la futura madre, ya que tras el nacimiento es probable que tenga que dedicarse mucho más al bebé, al menos, durante los primeros meses. De esta manera, el perro pasa al cuidado de otra persona de la familia (el padre por ejemplo), sintiéndose querido y cuidado y, por tanto, no excluido o disminuido en sus atenciones.
  • Podemos invitar a casa a amigos que tengan niños pequeños o bebés, para que nuestro perro se vaya acostumbrando al trato y presencia.
  • Es importante permitir que el perro entre en contacto con los nuevos muebles y objetos del bebé, para que se familiarice con ellos. Dejar que participen de todos los preparativos es bueno para todos pero, recomiendo que sea en nuestra presencia. Cuando no podamos supervisarlos podemos colocar una puerta de seguridad para niños para impedir la entrada cuando no estemos con él. Este tipo de barreras, le permiten ver y escuchar lo que sucede dentro cuando llegue el bebé. Hay que acostumbrarlo unos meses antes del parto de forma que pueda reconocer los límites sin sentirse aislado de la familia.
  • Podemos enseñarle a nuestro perro el nombre del bebé que viene en camino. Es una forma de incluirlo en las rutinas que se avecinan.
  • Otra opción es acostumbrar al perro a los ruidos propios de los bebés. Nos podemos ayudar con grabaciones de llantos de bebé, con la música de sus juguetes, etc. Al mismo tiempo, podemos premiar con golosinas o jugar con el can, para que asocie estos ruidos con experiencias buenas y agradables.
  • Es bueno habituar al perro con los olores nuevos del bebé antes de que llegue. Podemos dejarlo participar de los nuevos aromas: colonias, lociones, talco, etc. Para ello, los podemos usar en nosotros mismos.
  • Para evitar que el perro decida dormir o saltar sobre la cuna y muebles del bebé, podremos hacer uso de las barreras de seguridad o poner cinta adhesiva de dos bandas sobre los muebles. De este modo entienden rápidamente el mensaje de que no pueden estar allí.
  • En el momento del parto, siempre es recomendable que el perro se quede al cuidado de alguien de confianza.

Buenos modales
Durante los meses previos al parto, es el momento de enseñarle buenas maneras a nuestro perro: sienta, quieto, tumba, coge y suelta. Aprovecha el tiempo antes de la llegada del niño. Para cuando llegue el bebé, el perro debería responder a estas órdenes verbales con rapidez.

Reserva a lo largo del día 5-10 minutos de atención sólo para el perro. Este periodo será un tiempo de calidad para el animal y no hacen falta más de una o dos veces al día. Aprovecha el momento para acariciarlo, cepillarlo, jugar con sus juguetes, etc.
Mantén una rutina con el perro, disfrutando de vuestro tiempo más o menos a la misma hora, todos los días. Es conveniente asegurarnos de poder mantenerlo, una vez llegue el niño.
Antes de que el bebé llegue, deja al perro entrar en su habitación y en la zona de cambiador. No lo dejes fuera de las habitaciones del bebé todo el tiempo, los olores nuevos le atraerán y debe acostumbrarse a ellos lo más rápido posible.
Si intenta coger algo del futuro bebé, desvía su atención hacia uno de sus juguetes y prémielo por ello. Es el momento de que aprenda a diferenciar qué está permitido y qué no lo está. Si el perro tiene juguetes de peluche o de goma, parecidos a los del futuro bebé, puede crearle confusión así que tengamos cuidado a la hora de elegir juguetes para nuestro perro y para nuestro bebé.

La presentación del nuevo bebé a nuestro perro. La llegada a casa.

El primer contacto
Ha llegado el momento. Madre y niño vuelven a casa y empieza una nueva etapa. El perro mostrará una curiosidad natural ante la llegada del bebé y excitación por el retorno de la madre. Por ello, es importante actuar de forma que el perro investigue al nuevo miembro de la familia y, al mismo tiempo, evitar que pueda, sin querer, hacerle daño.

Es el momento de comenzar las presentaciones y, suelo recomendar que sean llevadas a cabo entre dos personas. Una de ellas se sienta en el sofá con el bebé sobre las rodillas. La otra persona queda libre para controlar al perro. Le dejaremos olisquear al bebé, acercarse e investigar. Recomiendo el uso de la correa si no estamos seguros de cómo va a reaccionar, si es inquieto o algo brusco, si muestra timidez o reacciona con miedo ante el bebé. No le obligaremos, ni le acercaremos el bebé más de lo que pueda tolerar.
No se puede tener a un bebé en brazos y a la vez evitar a un perro que se abalanza a saludar, o se cruza en nuestro camino para perseguir una pelota. Lo mejor es tenerlo controlado con una correa larga, para que pueda moverse por la habitación mientras nos mira, pero que no alcance al bebé si de repente le entran ganas de investigarlo más de cerca o jugar con él. Algunos consejos son:

  • Es importante actuar de la forma más relajada posible. De lo contrario, podemos transmitir nuestra excitación al perro.
  • No debemos castigar al perro por querer investigar al bebé. Si lo hiciéramos, el perro podría asociar la presencia del niño con algo negativo.
  • Debemos dejar que el perro se acerque al niño con calma. Puede ser una buena idea premiar la calma con chuches.
  • Si el perro es de gran tamaño o muy nervioso una buena idea es mantenerlo sujeto con la correa de paseo hasta que su ímpetu por oler al niño se reduzca.
  • Si el perro se acerca al bebé y lo huele de una forma calmada, debemos premiarlo con caricias y palabras suaves. Debe evitarse siempre el tono de voz que pueda excitar al perro, por ejemplo, el que utilizamos para jugar.
  • Si las cosas han ido bien, no debemos alargar en exceso el primer contacto. Es importante no forzar la interacción entre el perro y el niño y permitir que el proceso se lleve a cabo de forma gradual.

Muy importante
Nunca debemos dejar al niño y al perro juntos, ni un instante sin nuestra supervisión directa. Un perro puede sin querer hacerle daño al niño, por ejemplo, apoyando sus patas y volcando la cuna.

Ten en cuenta que nuestro perro aprovechará cualquier descuido para acercarse a investigar sin su supervisión, y cuando se tiene un niño, esto ocurre varias veces al día sin nosotros darnos cuenta: suena el teléfono, llaman a la puerta, estamos preparando un biberón por la noche… estos periodos cortos de tiempo libre, son los que puede aprovechar el perro para hacer una trastada.

Una vez que el perro se ha acostumbrado al bebé, y se muestra cariñoso y sociable con él, no hay ningún problema en que te siga por casa mientras atiendes al niño. Podemos crear unas rutinas de prácticas para que nuestro perro esté permanentemente entrenado.

Bajo ningún concepto se dejará al perro dormir en la misma habitación que el bebé. Usa un monitor, una radio, o una puerta de bebés, para poder dejar al niño sólo en su habitación.

Lo que nunca hay que hacer:

  • Descuidar al animal y dedicarse de lleno al recién nacido
  • Reñir al perro cuando se acerca al niño
  • Mantenerle encerrado por miedo a contagios
  • Ofrecer al perro los juguetes viejos o estropeados del niño.

Llegan las visitas:
Muchas personas pasarán por casa durante los primeros días para conocer al recién nacido. Aunque es fácil de imaginar que vienen por el bebé, esto no significa que no dispongan ni de unos segundos para prestarle atención también al perro.
Debemos intentar que las personas que vienen a casa le hagan un poquito de caso a nuestro perro. Puede ser algo tan sencillo como darle una golosina, lanzarle un par de veces la pelota y acariciarlo de vez en cuando.

Evitar los “celos”
Y pongo celos entre comillas porque un perro no presenta este tipo de comportamiento puramente humano. Sin embargo, la falta de atención puede generar cierta ansiedad en nuestro perro

La llegada de un bebé suele absorber gran parte de nuestro tiempo. Los ratos en que estamos más tranquilos, por ejemplo cuando el niño duerme, pueden ser aprovechados para jugar y prestarle atención a nuestro perro. De este modo, intentamos que el perro no se sienta desplazado.
Sin embargo, los perros no siempre interpretan las cosas de la misma forma que nosotros. En este caso en concreto, la interpretación del perro va a ser tan sencilla y tan lógica como la que sigue:

  • Cuando está el niño delante, no me hacen apenas caso.
  • Cuando el niño no está, vuelvo a recuperar la atención de mis dueños.

Si deseamos evitar los celos debemos conseguir que el aprendizaje del perro sea el adecuado, podemos proceder de la siguiente manera:

  • Si el niño está presente debemos, en la medida de lo posible, prestarle atención también al perro. Todos los juegos, las caricias y las golosinas deben ser entregadas en presencia del niño.
  • Si el niño no está “en escena”, debemos de forma deliberada reducir el grado de caricias y atenciones que recibe el perro.

En otras palabras, el perro sólo obtendrá cosas de nosotros en presencia del niño, y no al revés como ocurría antes.
Ahora el aprendizaje del perro será:

  • cuando está el niño delante me hacen caso y me divierto como siempre.
  • cuando el niño desaparece me aburro y ellos me ignoran.

Cómo educar al niño
Con el tiempo, será el niño el que buscará el contacto con el perro. En muchas cosas, el niño trata al perro como a un juguete más y no es consciente de que el animal puede sentir dolor.
El objetivo de los padres es enseñarle al niño que el perro no es un juguete y que estirarle las orejas, el pelo o la cola puede no ser la mejor forma de relacionarse con él.

  • Actúa con tu perro de forma coherente, y trate de que todos los integrantes de la familia hagan lo mismo: permitir y prohibir las mismas cosas.
  • Hay que tener especial cuidado desde el momento en que el bebé comienza a moverse o a gatear, pues en esta etapa, se desplaza de manera imprevisible y puede perder el equilibrio, cayendo sobre el animal, que puede asustarse y reaccionar instintivamente.
  • Hay que enseñarles a convivir con el animal, y a respetar sus momentos de sueño, de comida, de cansancio o de juego. De este modo, lograrás una excelente relación entre su hijo o hija, y el perro.
  • Nunca dejes al bebé/niño jugar o interactuar con el perro sin supervisión, hasta que el niño no sea lo suficientemente mayor para comportarse adecuadamente con el perro y esto, puede ser hasta que tenga unos diez años.
  • Educa a tu hijo a convivir con su perro: Enséñale a respetar la comida y los momentos de descanso del animal, a mostrarse cariñoso y acariciarlo.
  • Especial precaución con perros viejos, con artrosis, otitis u otros dolores crónicos que pueden reaccionar con miedo o dolor al contacto.
  • Muchísimo cuidado si el niño es muy activo o brusco.

RESUMEN: las 5 claves para una buena convivencia.
1. Realizar los preparativos con antelación.
2. Actuar con calma.
3. Presentar el niño al perro de forma gradual.
4. Supervisar a ambos en todo momento.
5. Conseguir que el perro relacione la presencia del niño con cosas positivas.

Colaboración en Revista Pelo Pico Pata Nº 91 (Mayo 2013)

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